TORNADO por José Ramón.
Anacleto; agente secreto, investigaba al Hermano Mayor de la cofradía. Tras despertarse excitado por un sueño húmedo entro rápido en el baño. Había comenzado el voto de silencio, no hablar en un día completo. Al salir del baño se vistió y se fue a tomar el desayuno que tuvo que pedir por señas al bar de la esquina. Se le ocurrió coger un cuaderno para ayudarse en la comunicación en aquella aldea de la Sierra de Huelva.
- ¡ Me comeré los mocos si no lo hago !- pensó.
A mediodía visitó la casa del individuo objetivo, abrió la puerta un moreno de nombre Viernes que era un amigo con derecho a roce del Hermano Mayor. Éste le dijo que le encontraría en la iglesia.
Anacleto; agente secreto, tenia una cicatriz en medio de la cara heredada de su abuela, la cual tras recibir un:
- ¡ Abuela, eres como una papa arrugá !-
Ésta al grito de :
- ¡ Hijo de mil putas ! -
Le lanzó un cazo que le golpeó en la frente.
Era alto, moreno y fornido cual jugador de rugby. Siempre atento y perspicaz.
Tras almorzar en un pub llamado Matadero city regentado por un tal Isaac en el centro de Corteconcepción y ser despedido por el simpático barman con un sonoro:
- ¡ Muac !-
Marchó hacia la iglesia en busca del Hermano Mayor. A las puertas de ésta; construida por el arquitecto Gaudí, algo que nadie sabía en la comarca, halló el objetivo charlando con un enclenque eclesiástico. Anacleto concluyó su búsqueda comenzando la auténtica investigación.
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